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Raúl Anibal

El verdadero espíritu de la navidad

La navidad una festividad que simboliza una expresión de unión y reflexión en las personas que lo celebran. Es una fecha donde el reencuentro familiar toma una considerable fuerza de armonía y satisfacción, sin embargo cada vez más se pierden los verdaderos principios de la navidad para dar paso a acciones de segundo plano que no cobran el verdadero sentido navideño.

Especialmente en la fe católica se conmemora navidad como el nacimiento de Jesucristo el 25 de diciembre, y aunque ya se ha demostrado que Jesús no nació en diciembre pues se recuerda esta fecha de esa manera. Particularmente en casa como en muchas otras se arma un nacimiento con piezas escenificando el lugar dónde nació Jesús y sus personajes el cual representa la fe de la familia por su tradición y su devoción a Dios. Ese es el primer motivo por el cual se debe celebrar este día, el nacimiento de Jesús nos permite reflexionar sobre nuestra fe y actitud frente a nuestros principios morales.

Espíritu de la navidad

La navidad es motivo de encuentro familiar y la confraternidad entre sus miembros ofrece un ambiente de calidez y de alegría. Sin embargo no todas las personas poseen esa fortuna. Muchas familias que tal vez quisieran compartir un chocolate o un panetón simplemente se conforman con una comida cotidiana y con la esperanza de que mañana sea un día mejor. No todos poseen la misma posibilidad de adquirir lujosas cenas navideñas ni mucho menos costoso regalos. Mientras algunos niños son engreídos con fabulosos obsequios, la otra cara de la moneda demuestra que hay niños que no pueden ni siquiera a una educación por cuestiones económicas.

El Perú es un país donde contextos distintos conviven en una sola nación. Y en este caso el principal problema no es lo que  comemos o compramos en estas fiestas, sino la manera en que priorizamos cosas sin importancia como la cena navideña o los regalos en vez de reflexionar y tener un espíritu solidario. El consumismo hace que pensemos más en cuanto vamos a gastar y comprar en vez de reflexionar sobre cuánto hemos mejorado como personas y cuanto podemos ayudar.

La mejor forma de llenar de celebrar la navidad debería ser ayudando a los que más lo necesitan, no porque sea un deber sino por buscar una sonrisa. Si se hace algún acto filantrópico que quede así sin reconocimiento, porque las mejores obras no se alardean. Y si tenemos la posibilidad de agradecer las bendiciones hagámoslo porque tal vez lo que a nosotros nos sobra a algunos les hace mucha falta.