Alguna vez seguramente se te vino a la cabeza la idea remota de qué sentirías si fueras papá o en el caso de ser mujer el de ser mamá. Pues es una idea que en la juventud se proyecta como algo lejano y muchas veces imposible, sin embargo en algunos eventuales casos la vida te sorprende con un motivo grande por el cuál vivir en el momento menos pensado.
Un hijo: Un motivo para vivir
Mientras que para muchas parejas traer un hijo al mundo puede ser la bendición más hermosa que se les pudo ofrecer, para otras el destino llega con una sorpresa que no estuvo entre sus planes. En esos momentos la decisión puede ser desconcertante, sin embargo la predisposición de un verdadero hombre y una mujer con dignidad hará que afronte con responsabilidad lo que ocurre, creo que muchos asumiríamos ese deber.
Tal vez mientras no pase por esa experiencia no tendré suficiente autoridad para cuestionar o disfrutar esa vivencia, pero sé que especialmente toda mujer al convertirse en madre, su vida pasa a tener una maravillosa condición, porque en sus manos se encuentra una razón por la cual sonreír y por lo que debe hacer todo lo posible para que un ser indefenso viva con el amor y la protección maternal.
El ver a muchos jóvenes con la preocupación en sus mentes cuándo van a convertirse en padres hace que reflexione sobre las decisiones que cada individuo toma cuando en sus manos está la existencia de otra persona. Por un lado esa fatal resolución de no traer un hijo a través de un aborto puede marcar toda la vida de los padres, dejando una carga en sus consciencias. No obstante la otra cara de la moneda es el afrontar valientemente los actos que se cometieron y poco a poco salir adelante ya que ahora existe un motivo para vivir.
Mientras que en muchas mujeres he visto que después del nacimiento de sus hijos son las personas más felices del mundo en contraposición sé que muchos hombres no reconocen a sus hijos, en fin en esta vida hay de todo. Lo que debemos tener en cuenta es que la vida es única y depende de cada uno como llegar a ser feliz. Me doy cuenta que al igual que yo existe gente que está viva por un milagro, y que tal vez si no hubiese existido fe no habría llegado a ser parte de este mundo. Un hijo siempre será una bendición, pero debemos pensar cuál es el mejor momento para tenerlo y poder darle todo lo mejor para su vida.



