El mejor amigo
¿Recuerdas a tu primera mascota? De seguro fue uno peludo, con una mirada sensible y con colmillos que no los usaba para morderte. Este fiel amigo, al que considerabas parte de la familia, te habrá acompañado posiblemente en los primeros años de tu vida, con un rol protector e incansable, con una energía sin límites y feliz de compartir junto a tu lado innumerables juegos y travesuras que se te ocurrían.
Seguramente tendría algún nombre ocurrente o prominente, con algún significado gracioso o valeroso. Él estaría detrás de ti, moviendo la cola, con una gran motivación por querer interactuar contigo. De seguro se pondría feliz al verte llegar de la escuela y triste cuando se le recriminaba por cometer algún acto que no debía.
Probablemente estuvo a tu lado varios años, durante los cuales algunas peripecias se convirtieron en buenas anécdotas, donde no había límites de prudencia para expresar la energía que tenías, terminando ambos llenos de barro, cansados y con la conciencia de que no deberían volver a desordenar todo.
Esa mascota fue significativa porque te enseñó que un ser vivo puede darte tanto amor a pesar de no entender su significado. Estuvo a tu lado y fortaleció los vínculos de afecto que necesitan tanto las personas. Te defendió cuando lo necesitabas, por lo cual te sentiste protegido y afrontaste tus miedos sin grandes temores. Esa mascota se merece ser recordada siempre por lo significativa que fue dentro de tu familia y las lecciones que te dejó.
