Huancayo, ciudad insegura

Huancayo, ciudad insegura
raulanibal

Huancayo se está convirtiendo en una ciudad donde parece habitual las agresiones, discriminación, robos, secuestros, violaciones, feminicidios, y muchos otros atentados contra la integridad, generalmente hacia los más vulnerables, sin que nadie haga algo al respecto.

Cuando yo llegué a Huancayo hace aproximadamente 8 años habían tres contextos que después de todo este tiempo han cambiado. El consumismo de las personas, el crecimiento poblacional y la inseguridad ciudadana. Estos aspectos no eran tan marcados como el día de hoy, donde ahora la gente puede gastar mucho dinero comprando o despilfarrando en cosas que muchas veces son innecesarias, dónde el crecimiento urbano y de transporte se está convirtiendo en un caos, y lo más resaltante la inseguridad ciudadana se está transformando en un problema el realmente álgido.

Pensar que este 2019 estaba cargado de muchos deseos buenos y alentadoras expectativas, ha sido sólo una ilusión que poco a poco se ha ido desbaratando con la cruel realidad. Porque mientras las autoridades recién juramentadas están más preocupados de mandar al carajo a sus trabajadores o de tener mensajes xenófobos, por otro lado están matando o secuestrando a mujeres. Ójala los alcaldes pongan las mismas expresiones para frenar la delincuencia o para clausurar centros nocturnos que básicamente son el problema inicial de la inseguridad.

Desde esa perspectiva hay dos puntos que se debe resaltar para evidenciar la inseguridad.

El primero es que no conozco alguna otra ciudad que sea más alcohólica que Huancayo, y lo peor es que los huancaínos se sienten orgullosos de ser la ciudad más “alegre” del país. Entiendo que se debe valorar las costumbres y tradiciones de cada ciudad, y dado que en el valle del Mantaro hay fiesta casi todos los días el consumo de alcohol es uno de los fenómenos más grandes, pero que únicamente beneficia a Backus.

Sin embargo creo que el problema no se encuentra en estas festividades costumbristas. El problema más se centra dentro de la misma urbe, porque sorprende ver que todos los días de la semana las discotecas, los bares, los prostíbulos atiendan sin el mayor control por parte de las autoridades, porque al parecer en Huancayo el negocio redondo está en poner discotecas, donde no existan condiciones de seguridad y de salud, donde cualquier adolescente de 15 a 16 años puede ingresar sin ningún problema, donde las principales víctimas pueden ser mujeres (y digo esto porque como joven puedo ver cuanta malintención y machismo existe en los chicos al momento de afanar a alguna mujer en alguno de estos lugares).

Ese es uno de los puntos en el cual debería cambiar en la ciudad. Las autoridades tienen el deber de fiscalizar con más severidad los centros nocturnos y de ser posible clausurarlos, porque a fin de cuentas ocasionan más perjuicios que beneficios a la sociedad.

El segundo fenómeno es que estamos convirtiéndonos en una sociedad sin valores, donde el varón piensa que por el hecho de estar con una mujer ya tiene autoridad para insultarla, golpear o hasta matarla. Es indignante ver como ni bien inicia el año la impulsividad y el trastorno de un hombre hace que mate a su pareja o como una señorita es secuestrada con intenciones de pedir dinero a sus familiares y luego abandonada en un lugar desconocido.

Claro que mientras no nos pase a nosotros o alguien cercano no nos preocupamos por este asunto, y no tenemos el cuidado necesario para evitar ser víctimas de estos actos. Por supuesto que un joven quiere divertir, salir, conocer personas y situaciones, pero detrás de esa diversión o de ese conocido puede estar el fin.

Es por eso que la tarea de la familia está en educar a los niños y formarlos con valores. Para que en el futuro deje de haber machismo, violencia, discriminación, etc. Una recomendación especial sobre todo a las señoritas es que tengan bastante cuidado, nada te asegura que en una ciudad como Huancayo el hecho de salir a divertirte, de conocer a alguien o simplemente de caminar en la calle no puedan agredirte, robarte, secuestrarte, violarte o matarte.